
Al momento de crear un portafolio de inversión, lo primero que debe hacer es responder 3 preguntas: ¿qué objetivo quiere alcanzar y en cuánto tiempo?, ¿cuánto riesgo está dispuesto a asumir para lograrlo?, y ¿en cuáles activos desea invertir? A continuación, le explicamos el paso a paso.
1.Defina su objetivo de inversión
Para esto, puede preguntarse: ¿para qué va a invertir? Acá, debe incluir todas las metas que desea conseguir, como pueden ser: enfrentar gastos extraordinarios, construir o consolidar un patrimonio, aumentar el monto de pensión, entre otros. También, es importante que defina en cuánto tiempo desea lograr cada una de las metas y cuánto dinero está dispuesto o tiene la capacidad de aportar. Los objetivos, el plazo y los recursos son factores que van a incidir en la conformación del portafolio, pues de estos depende la elección de los activos en los que va a invertir. Lo invitamos a leer el artículo: “Inversión por objetivos: la tecnología financiera para alcanzar sus metas”.
2.Determine su perfil de riesgo
Ahora, debe analizar dos factores: Primero, ¿cuáles son las ganancias que espera obtener con la inversión? Por ejemplo, si por cada $100.000 que invierta mensualmente desea recibir $100 cada mes. Y, segundo, ¿cuál es el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir para obtener esa ganancia? Esto le ayudará a definir su perfil de riesgo. Probablemente, usted haya escuchado la frase: “a mayor riesgo, más alta es la rentabilidad”, esto sucede, pues las inversiones con riesgos altos ofrecen mayores ganancias que aquellas en las que la posibilidad de tener pérdidas es menor. En la mayoría de los casos, el perfil de riesgo se divide en 3 categorías:
3.Seleccione los instrumentos financieros
Teniendo en cuenta, sus objetivos, el plazo en el que espera cumplir sus metas, el dinero que puede aportar y el perfil de riesgo, deberá elegir los activos en los que desea invertir. A grandes rasgos, en el mercado encontrará dos opciones:
- Renta fija: son aquellos en los que se establece de antemano la tasa de interés que va a pagar la entidad emisora periódicamente o la fecha de vencimiento pactada de la inversión. Ejemplo de esto son los Certificados de Depósito a Término (CDT), los Títulos de Deuda Pública (TES), los bonos, entre otros.
- Renta variable: es aquella inversión en la que no se puede establecer de forma anticipada ni con precisión el plazo o la rentabilidad, pues esta depende del mercado. Este es el caso de las acciones, los fondos de inversión, las divisas, entre otros.
Por ejemplo, si en el punto 2 encontró que su perfil de riesgo es moderado, puede construir un portafolio compuesto por: 50% activos en renta fija y otro 50% en renta variable. En definitiva, para conformar su portafolio, usted debe definir sus objetivos y perfil de riesgo para posteriormente elegir los activos que mejor se ajusten a sus necesidades e intereses. Recuerde que hay profesionales prestos a ayudarlo.
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